Estaba yo ayer dándole vueltas a la cabeza con el tema de los teleoperadores y demás ralea que vive pegada a un auricular, cuando me acordé de una estremecedora anécdota acontecida este verano pasado y que, a pesar de ser breve, requiere post a parte.

Noche de verano de 2011. Oscuridad casi absoluta. En la calle, calma chicha. Hora zulú… pues ni idea, nunca he entendido muy bien como funcionaba eso, pero estando sólo en casa y estudiando para Selectividad se me habían hecho casi las dos de la noche y yo seguía aporreando teclas. El caso es que finalmente decido ir a dormir. Doy las buenas noches a los correspondientes y me envuelvo entre sábanas a hacer la digestión del postre. Una lata de Pringles XXL Sour cream & Onion. Uno, que se cuida bien.

Una vez a gustito y a punto de conciliar el necesario sueño, mi móvil, en la mesilla de noche, se ilumina y empieza a vibrar con el Amamos la Birra del Reno Renardo a todo volumen. Primer susto de la noche. Las posibilidades que barajo a esas horas son dos: o algún subnormal está borracho y llama para tocar la moral o ha pasado algo grave. El número es largo de narices. Pues ya que me han despertado, a ver qué tripa se les ha roto.

-Hola buenos días, ¿hablo con el titular de la línea?

Me lo cuentan y no me lo creo. Vamos, para ir a mear y no echar gota.

-¿Sabe usted qué hora es?

-Alrededor de las ocho de la tarde.

Me bajo de mi unicornio rosa y miro el reloj. Vaya por Dios, las 2.20h de la madrugada. Miro a mi alrededor y el unicornio rosa ya no está. Esto de volver a la realidad es jodido.

-Allí no sé, pero en España, ¿sabe usted qué hora es? -Aporrear de teclas.

-Allá son las cuatro y cuarto de la mañana.

Me quedo callado. Igual le da por pensar que estas no son horas para vender nada. Qué iluso que soy.

-¿Es usted el titular de la línea?

-¿Cree usted que las cuatro y cuarto de la mañana es una buena hora para vender algo?

-Ya… comprendo… -y una mierda.- Pero es que tengo una oferta que…

-¿De qué compañía es usted?

-Jazztel.

-Pues mire, estas no son horas de vender nada en España. No estoy interesado en comprar nada y…

Y me interrumpe. El muy cabrón me interrumpe gritando y llorando.

-PERO ES QUE *se entrecorta* MI MUJER TIENE CÁNCER Y NECESITO EL DINERO PARA [...] Clic.

Poneos en situación. Altas horas de la noche. La casa vacía. Medio dormido y cabreado como una mona porque me han llamado para venderme yo qué sé. Y de pronto empieza a gritarme y a llorar. No sé si seré una de las peores personas del mundo, pero el acto reflejo después de uno de los mayores escalofríos de mi vida fue colgar.

Y esa noche dormí cuatro horas mal contadas. Pero es que además…

Qué mal cuerpo.

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