
Aquí sucede el crimen.
Señores y señoras. Queridos amigos y lectores. La democracia está muerta. Vetusta, podrida y viciada. No es real ni completa, es una mentira, una ilusión y además es ineficaz. Seamos sinceros, los políticos cada vez son más odiados por los ciudadanos. Vayas donde vayas podrás encontrar personas criticando al ejecutivo. Ministra de Cultura, presidente del Gobierno, líder de la oposición, la mayoría de ellos son fantoches. Cada nueva generación política tiene menos carisma y aspectos positivos. Un chiste con traje y coche oficial. Para muestra un ejemplo; hace unos días nos contaba nuestra profesora como en el hemiciclo antaño las batallas dialécticas eran melodía para los oídos. Los diputados manejaban la palabra a su deseo. Sin embargo hoy día escuchar a algunas ministras da auténtica pena. Pavor. Asco. Les pido que lo comprueben ustedes mismos. Así es como se las gasta Magdalena Álvarez, alias Maleni, ex-ministra de Fomento. “¿Por qué habla como habla?” es también un documento imperdible.
Vivimos en un país en el que tenemos el privilegio (que no derecho) de poder escoger cada cuatro años a nuestros dictadores, tanto locales como nacionales. Y es que una vez que se sientan no les despegas de su butaca ni con disolvente industrial. Da igual cuántos escándalos se asocien a su nombre o lo mal que hagan su tarea, no se les cae la cara de vergüenza simplemente porque no entienden ese concepto. Seguro que conoces algún claro caso de lo que estoy hablando. Francisco Camps y sus trajes vuelven a presentarse para la presidencia de la Generalidad Valenciana y Rodríguez Zapatero agotará su legislatura. Aunque tenemos muchos más. ¿Quién podría olvidar a Jesús Gil o a su sucesor Julián Muñoz y sus bolsas de basura llenas de billetes, o a esos entrañables alcaldes bigotudos que llevan veinte años al cargo de un pequeño ayuntamiento mediante triquiñuelas y pactos? Pero no hace falta ser un corrupto o un completo incompetente para estar en el punto de mira, con no tener dos dedos de frente para saber qué se puede decir y qué no basta. Sonadas fueron las declaraciones de León de la Riva acerca de lo que piensa cuando ve los labios de Leire Pajín. No sólo son la lacra de la política, son la mancha de la sociedad. Si digo Italia seguramente más de uno lo asocie ya a Berlusconi y sus discretos gustos por las prostitutas. A sus juicios por prostitución de menores y abuso de poder. Vivimos en un país de política torticera, cutre. De barrio de vecinos, de patio en el colegio. Una política en la que se ganan votos enseñando las tetas. ¿Suena a ciencia-ficción? Sole Sánchez Mohamed tuvo la gran idea de pedir el voto ciudadano con sus “grandes dos razones“. Usar este método en el camino hacia el éxito si se es una prostituta que vive de su cuerpo es comprensible. Sin embargo estamos hablando de un puesto en el que la inteligencia es lo más necesario. El cartel electoral es un insulto al votante. Simplemente ridículo. Y no, para mí no es una alegoría de la libertad guiando al pueblo.
Vivimos en un país en el que la soberanía nacional es ilusión, palabras vanas. Las leyes las dicta la industria y además desde fuera. Si no podemos pagar una hipoteca, cederemos la casa pero no saldaremos con ella la deuda. Si no se adapta la industria a los nuevos métodos de distribución de contenidos, EEUU forzará una ley de censura. Podríamos ser su último estado para al menos contar con sus privilegios, en vez de ser un país satélite que baila al ritmo de la batuta de otros. Dios bendiga América.
Vivimos en un país de blanco o negro. De azul o rojo. No hay más opciones políticas, la España de la pandereta está viciada entre PP y PSOE. Y, siendo sinceros, estamos muy lejos de que cualquier otro partido pueda acceder al poder. La tarta se la reparten miserablemente los dos grandes. Sí, vivimos en un bipartidismo, seguimos el turnismo pacífico ideado por Cánovas sin necesidad de amenazar mediante caciques a la masa popular con pérdida de empleos o piernas. Esto es posible gracias a una de las acciones más estúpidas que se llevan a cabo en las urnas. El voto de castigo. En teoría, el ciudadano escoge a sus representantes. Con el voto de castigo esto no es así, lo que se hace es escoger a los que no se quieren como representantes. Se vota no por convicción o para mejorar la situación del país, sino para, en una actitud infantil, “fastidiar” al contrario. Después de dos o tres legislaturas de PP o PSOE, el otro subirá inevitablemente al poder, siguiendo un esquema ya marcado. Acceden los socialistas. Años de repartir dinero. Crisis económica. Acceden los populares. Años de guardar dinero y de estancamiento en cuanto a avance social (todo hay que decirlo). Acceden los socialistas. Vuelta a empezar. Pasó con Felipe González y la crisis económica del 93 (siendo sucedido por Aznar) y pasará con Zapatero y la crisis económica actual. Rajoy se sentará en el 2012 en la Moncloa si no sucede algún tipo de milagro. No, no quiero cuatro años con el Partido Popular al frente del país, pero si Dios realmente existe, que nos pille confesados si el Partido Socialista Obrero Español revalida la presidencia. Campañas como “No les votes”, si bien tienen como causa acabar con este monopolio de poder, a mi parecer están mal planteadas. ¿Por qué usar el voto para elegir al mal menor cuando los mismos que promueven la campaña podrían crear un nuevo partido político realmente del ciudadano? Sólo sabemos hacer ruido desde el sofá de nuestra casa. En los últimos cuatro años libertades sociales han ido siendo recortadas una tras otra y la fecha de jubilación retrasada a la completa vejez. En Francia han montado una huelga general cuando han querido subir dicha edad de jubilación de los 60 a los 62 años. En España nos han dicho que tenemos que cotizar 37 años en total, hemos agachado las orejas y hemos dado gracias porque no fuesen aún más.
Vivimos en Españistán;
Bienvenidos al país con el mejor sistema educativo de toda África. El país de las hipotecas crecientes y los sueldos menguantes, una democracia joven que lo mismo te patenta la fregona que te planta un adosado sobre una fosa común por aquello de cerrar viejas heridas.
Bienvenidos al país con los directivos mejor pagados de Europa y la tasa de paro más alta del mundo libre. El país donde el 65% del dinero circula en billetes de 500, la nación de naciones con más idiomas, bailes regionales y cocaína por habitante del planeta. La capital mundial del currículum vitae, el neón en los bajos y el inglés nivel medio, orgullosos inventores de la hipoteca a cincuenta años y el minipiso cuco pero asfixiante.
Bienvenidos a este fantástico país donde los ingenieros son parias y las chonis líderes de opinión, ¿me entiendes? Donde la innovación es un anglicismo y la prensa un conglomerado de propagandas con sudoku adjunto. El país donde los políticos inauguran descampados no vaya ser que alguien, algún día, monte ahí un hospital.
Digan hola a nuestros jueces progresistas y a nuestros jueces conservadores. Somos tan demócratas que lo tenemos todo bipolar. Aquí los poderes del Estado están separados por paneles corredizos de Pladur para agilizar el tránsito de maletines.
¡Contemplen el milagro económico erigido con poderosas vigas de arena de playa! Si no te gusta cómo están las cosas, manda un SMS con el texto LA GRAN FIESTA DE LA DEMOCRACIA y entrarás en el sorteo de un contrato como mano de obra barata más allá de Pirineos.
Tomen asiento y disfruten del país donde la corrupción es avalada democráticamente, el balcón desde el que Europa salta a la piscina con resultado de traumatismo craneoencefálico y repatriación de cadáver.
Griten conmigo: ¡bajo los adoquines están las máquinas perforadoras compradas al primo del alcalde!
Bienvenidos a Españistán.
Aleix Saló, prólogo de “Españistán”. Leído en Mi Mesa Cojea.
Lo que me lleva a la inevitable conclusión de que el verdadero problema de la democracia no está en la cúspide rota, está en la base inepta. El ciudadano, el que cede su poder, el que consiente y bendice todas y cada una de las meteduras de pata, chanchullos y traiciones. ¿Qué clase de persona confía en alguien que se hincha los bolsillos todo lo que puede, que no se apea de la primera clase, que no cumple sus promesas electorales de una manera más que evidente? Esa persona que no entiende la gravedad de sus actos, que tira su voto a la urna como quien tira un pañuelo usado a una papelera, que piensa en el último momento lo que quiere para su país y para sí mismo, y que probablemente ni si quiera ejercerá ese derecho porque cae en domingo y es día de paella, o fútbol, o cualquier otro tipo de circo para entretener a las masas. La democracia no es ya más un modelo válido porque la facultad de votar no está valorada. Porque muchos de nosotros hemos asimilado que no podemos dirigir nuestro propio país. Que los políticos surgen del aire, por generación espontánea, y que ninguno seríamos capaces de hacer algo que cambie la situación. No importa a quién votes, no importa quién salga elegido. No será un representante del pueblo, será una persona que se ganará mediante favores un puesto en una importante empresa cuando termine su carrera de mentiras y sonrisas.
Entonces… ¿Cuál es la solución? Si el problema es el votante, el cani que “ba a botar ar pepé premoh que er zetapé m’hace travajar”, la señora de la limpieza que “Uy, yo voto al PP, que los otros son todos rojos ateos”, el adolescente entrado en años que “¿yo? Yo al PSOE, mi voto no va a ir a un puto facha”, el que no se lee los programas electorales y que escoge simplemente por simpatía… hay que impedirle votar. Hay que moderar la democracia y restringir el voto. ¡Manos a la cabeza, Sergio quiere abolir uno de los derechos fundamentales conseguidos tras años de lucha! Sí, quiero. No puedo concebir que el voto de, por ejemplo, un médico o un profesor, quienes contribuyen a la sociedad día tras día, valga lo mismo que el de un cani que vive en casa de sus padres porque no tiene ni estudios ni trabajo, ni intención real de conseguir ninguna de las dos cosas. Pero… ¿cuál será el parámetro que permita o no votar a una persona? Hace años algo como lo que voy a proponer no habría sido posible. Ahora estamos en el siglo XXI, en la sociedad de la comunicación, y hay medios suficientes. La conexión a internet está empezando a ser tan común como el agua potable y casi todo el mundo tiene acceso a este maravilloso mundo de bits, casi sin límite.

Todo para el cani, pero sin el cani.
¿Qué limita la capacidad de voto de una persona? Su conocimiento acerca de los programas electorales, de la persona a la que se vota y de las implicaciones que tendría que uno u otro partido resulten electos. Abandonamos la democracia para adentrarnos en la cogitocracia (cogito, de cogitar (latín, cogitare) reflexionar o pensar). Del mismo modo del que ahora podemos comprobar a través de Internet que estamos en las listas de nuestra ciudad para poder votar, en una supuesta cogitocracia sería relativamente sencillo implementar un método para comprobar que estamos concienciados de qué vamos a hacer y por qué, mediante una batería de preguntas aleatorias acerca de la ideología de los partidos, qué tareas ha propuesto cada uno para resolver a lo largo de su legislatura, de qué manera pueden afectar estas positiva o negativamente a la sociedad, etc. El que puede votar es el que tiene el conocimiento. Y hay un dicho que postula que quien tiene el conocimiento, tiene el poder.
¿Es moralmente aceptable impedir a una persona votar basándose en sus capacidades? No. En teoría todos los seres humanos nacemos iguales y ninguno debe ser discriminado. Pero todos sabemos que en la práctica esto no es así, vamos a admitirlo de una vez por todas. Los políticos son representantes de su sociedad, y en España, país a la cola en educación, la sociedad (me duele decir que) cada día es más… tonta.
Mediante un sistema que dificulte el acceso a los cargos públicos cribaremos la política de este pequeño país que cada vez va a peor. Crearemos un Gobierno de Pensadores. Larga vida a la cogitocracia.
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2 comentarios
Feed de los comentarios de este artículo
Lunes 18, abril 2011 a 12:24 am
@Adrian_gn
No se como alguien puede ser capaz de escribir algo tan bueno, y encima sin cobrar, sigue haciendo estos posts
Lunes 18, abril 2011 a 4:59 pm
S_Luis
Muchísimas gracias