El amor antes nacía en París. A la sombra de la Torre Eiffel, en las sillas de metal forjado de una cafetería encantadora. Olía a pan recién hecho y a café con leche en una mañana de domingo. Daba el cosquilleo en el estómago de un paseo en Vespa esquivando coches a toda velocidad, y enriquecía tanto como una semana, como una vida entera descubriendo los secretos del Louvre. Viendo la Gioconda y recorriendo catedrales góticas, andando de la mano por laberintos estampados en el suelo y cenando espaguetis a la luz de una vela para terminar besándose como la dama y el vagabundo.

El amor ahora nace en Prípiat, entre ovejas de dos cabezas y coches de choque abandonados. No es rojo y con forma de corazón, sino verde e informe. Surge de la oscuridad de un sarcófago de hormigón armado, de la incapacidad de soportar la soledad, y se arrastra buscando la satisfacción propia. Deja una continua sensación de emborrachamiento y un sabor metálico en la boca que precede a una muerte en mitad de la nada. Del olvido, del abandono, del vuelta a la tierra, a las estrellas, y vuelta a nacer. Más adusto, más dolido, peor.

Me gusta teorizar.

Empezar la noche tarde y con prisas, ser perseguido por unas desconocidas que me llamaban Gonzalo y me juraban que no me habían puesto los cuernos,  brindar porque cada día estamos más guapos, seguir y animar de bar en bar y a través de la lluvia al nervioso de la noche con sus aventuras y desventuras amorosas, conocer a una azafata que en realidad lo que quería era volar y ser a la vez informático en paro y estudiante de magisterio, confesiones de semidesconocidas acerca de tetas operadas, sentirme sucio por vender mi tiempo a cambio de dinero para un taxi, chicas de pelos con puntas verdosas y brillantina en el escote, que me intenten cambiar las gafas por bailes y besos y terminar de bar en bar, cerrándolos todos, intentando escapar por los adoquines de Valladolid. Risas en el asiento trasero del coche repasando los mejores momentos de la noche, quedarme hablando bajo la tormenta y llegar a casa con el abrigo mojado, el pelo chorreando y un anticipo de gripazo que al final se quedó en una leve resaca y un peinado estilo Troll Pelo Durazno.

Consecuencias de dormir con el pelo mojado

¿Y lo demás? Noche de abrazos, de “bebe-de-mi-copa-que-te-veo-seco”, de discusiones sobre si es mejor Stallone o Van Damme y de continuos guiños de ojos, palmadas, risas y miradas cómplices.

Este blog cada día va a peor. Feliz tarde de domingo.

…entendiendo cómo funciona un computador. ¿Echabais de menos el momento spam? Por fin, tras un largo letargo, he vuelto a escribir un post en Por Encima de mi… blog, mi otro (más-serio) blog. Y la verdad, he de confesaros que esta vez estoy nervioso por lo que pueda decir la gente sobre esa entrada. Es la primera vez que me lío la manta a la cabeza a explicar cosas sobre mis estudios, y no sé si las analogías usadas son las más correctas o las más sencillas. Es decir, no sé si valgo para enseñar, aunque sean lecciones de andar por casa. Veremos. ¿Queréis saber cómo empieza?

Me quedé maravillado cuando descubrí este vídeo en ForoCoches. Cómo pasarse Pokémon Amarillo en 1 minuto y 9 segundos. Pero no por lo rápido de la hazaña, si no por cómo esta se llevaba a cabo, y más aún, en qué se basa. Y vi que todo esto ayudaba a comprender en poco tiempo cómo funciona un computador relativamente sencillo como puede ser una GameBoy Color, y qué es un proceso, de qué depende y por qué es tan importante proteger los elementos que definen su estado. Es decir, mediante un caso práctico se puede enseñar a grandes rasgos y con inexactitudes (espero) perdonables conceptos básicos sobre hardware y sobre software ¡al mismo tiempo! Supongo que entenderéis mi emoción al intentar escribir estas líneas, y el miedo de equivocarme o equivocaros a vosotros. ¿Qué os parece si nos ponemos manos a la obra?

Pasarse Pokémon Amarillo en 69 segundos, entendiendo cómo funciona un computador | Por Encima de mi… blog

Que sí, que nos perdemos en la forma y olvidamos qué queremos contar. Que nos concentramos demasiado en el continente, y al contenido, que le den. Que estamos demasiado ocupados buscando una forma bella mientras el mensaje se pierde en el eco de las teclas. Que lo que queremos es un cincel excelente para esculpir una bola de cartón mojado. Pero qué le vamos a hacer. No sentimos de la manera adecuada. ¿Y acaso se nos puede culpar por ello? ¿No nos han educado así desde el principio? Juzga el libro por su portada, una imagen vale más que mil palabras, Betty la fea es mejor cuando pasa a ser guapa, es cine español y por eso no lo veo ni de coña, las playeras mejor Nike, que distinguen, que molan, que dan caché. Que no me caso contigo si no pones un anillo de diamante en mi dedo, y que por San Valentín, cuanto más caro sea el ramo, mejor. Que me da vergüenza ir de fiesta con ese coche tan feo, y es que qué más dará si esta noche la camisa no me combina con las botas. Llorad por mí, que aún sigo vivo. Iros, yo me quedo aquí. Me apoyaré en esta pared de ladrillo con el grafitti de una calavera llorando, cerca de la sucursal donde esta noche dormirá un mendigo. Sacaré un cigarrillo, le daré caladas suaves, esas que quedan tan bohemias en las fotos Tumblr, y, resoplando, miraré el cielo. Pensando en, por supuesto, gilipolleces.

Ay, me pica el septum, me pesa la dilata, se me empañan estas gafas sin cristal.

Leer el resto de esta entrada »

Susana, mira, creo que lo nuestro no va a ningún lado. No, no digas nada, déjame terminar de hablar primero. Que sí, que te quiero con locura, pero a veces me siento un poco dado de lado, ¿sabes? Con esas caras que me pones y lo fría que te noto últimamente. ¿Te acuerdas cuando nos conocimos? Ay, qué felicidad cuando nos presentó mi hijo, Chemita. Tú no lo sabías, no podías saberlo, pero lo primero que pensé es que íbamos a estar juntos el resto de nuestra vida. Que desde que me dejó mi mujer había estado muy solo, y tú fuiste como un regalo del cielo. Y que sabes que me encanta pasar los días contigo, Susana. Dar paseos por el parque ese que se ve desde la ventana de nuestra habitación, comer con mis primos y tus primos y todos los primos de estos en el comedor, que ciento cincuenta personas en la misma casa… ya es una buena casa, ¿eh? Pero no sé, cada vez me contestas menos a menudo cuando intento entablar conversación y me descubro más tiempo hablando solo, mientras tú estás fría, como ausente… Has significado mucho para mí, que eso te quede bien claro, pero intentar alargar más esto puede terminar haciéndome daño, o peor, haciéndotelo a ti, que no te veo tan feliz como antes.

Leer el resto de esta entrada »

Es curioso lo real que parece todo cuando estás muerto. Te quedas de pie, junto a tu cadáver, viendo el ambientillo que se va formando a tu alrededor, y piensas “mierda, qué coño estoy soñando”. Luego descubres que no, que no es un sueño, que te acaba de pasar la putada más putada del mundo, y te quedas en shock. A mí me llevo una media hora darme cuenta de que la había palmado. Joder, qué susto me llevé al principio. Luego me cabreé muchísimo, como una mona. Empecé a arremeter contra todo lo que había en la habitación gritando taco tras taco. Pero claro, no pasó nada. Al fin y al cabo estaba muerto. Leer el resto de esta entrada »

Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.

Únete a otros 560 seguidores