Navegando por Tuenti, esa red social llena de aventuras, el otro día me topé con una imagen bastante impactante. No era gore, ni un cani estudiando (que también los he visto), no. Era una mujer embaraza. Bueno, más bien una chiquilla embarazada. Adolescente. De mi edad. Posiblemente de tu edad también. Investigando un poco más vi que el padre incluso era más joven que yo. No habían hecho bachillerato y, sinceramente, dudo que terminasen la E.S.O. Pero ahí estaban, abrazados, él sujetando el vientre de su pareja, y diciendo que tendría que dejar de meterse los porros de cuatro en cuatro ahora que iba a ser padre. Ejemplo de responsabilidad allá donde los haya.
Y no me entraba en la cabeza cómo personas tan jóvenes pueden estar felices de que una responsabilidad así se les venga encima. Adiós a salir los fines de semana, adiós a poder tomar decisiones rápidas, adiós independencia, adiós, vida. Adiós. Ya no eres tú, individuo pensante. Única ente importante de tu existencia. Ahora estás condicionado por tu hijo, sangre de tu sangre, y por tu pareja. Con menos de veinte años.
Pero quizá el choque que me produzca ver una situación así es que soy un irresponsable. Me gusta salir de fiesta, llegar tarde y no depender de casi nadie o de casi nada. Tengo suficiente con sacar adelante los estudios, y ya me parece una responsabilidad que me está sobrepasando. No me entra en la cabeza que alguien que acaba de poder empezar a votar esté listo para tener un hijo. Joder, no lo entiendo. Y todo este post era para intentar aclarar mis ideas, pero sigo siendo incapaz de verlo.
Soy un insensato, y pretendo seguir siéndolo como mínimo los próximos diez años.
















